El 9 de julio de 2025 creé un documento en Google Docs. El 1 de septiembre de 2026, catorce meses después, ese documento estaba a la venta en Amazon con el nombre de Kubernetes 101.
Esto es todo lo que pasó en medio, en números. Los de verdad, incluidos los que casi nadie publica.
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El tiempo
Catorce meses, pero no catorce meses de verdad. La mayor parte fue trabajo intermitente: semanas de avanzar y semanas de no tocarlo.
El sprint final fue otra cosa. Desde finales de junio hasta finales de agosto, terminaba mi jornada de trabajo y le dedicaba entre una y cuatro horas. Algunos fines de semana, más de ocho horas al día.
Solo ese sprint suma entre 160 y 200 horas. El año de trabajo intermitente anterior no lo conté.
Y publicar no fue el final: septiembre entero está siendo posts de promoción y responder mensajes en redes. Esa parte no sale en ningún presupuesto.
El manuscrito
83.471 palabras. 419.789 letras — más de medio millón de caracteres si cuentas espacios y signos. Para hacerse una idea: es más largo que muchas novelas.
De ahí salen las 365 páginas, los 15 capítulos, los 5 apéndices, los 54 diagramas y las 239 preguntas con respuesta.
Y como es un libro técnico: 200 bloques de código, 71 manifiestos YAML y la palabra `kubectl` escrita 368 veces.
Las herramientas
El libro se acabó escribiendo en Markdown. De ahí, Typst genera el PDF de imprenta y
Pandoc con filtros Lua genera el EPUB.
Alrededor de eso escribí 29 scripts de Python, y 19 son linters: comprueban el tamaño del texto de los diagramas una vez escalado, los glifos que se salen de la fuente, la paleta de colores, las líneas viudas y huérfanas, y que los 71 manifiestos YAML sean válidos. Miles de líneas de código para producir un libro.
Además, tres meses de suscripción a Claude para tareas concretas de producción y revisión.
Los 2,88 MB
El fichero Kindle pesa 2,88 MB, y no es casualidad: está optimizado para ocupar lo mínimo posible.
¿Por qué? Porque Amazon cobra al autor una tasa de entrega de 0,12 € por megabyte en cada venta. Con 2,88 MB son 0,35 € por libro. Sin optimizar, un libro con 54 diagramas puede irse a 15 o 20 MB, y entonces la tasa se come dos euros de cada venta, para siempre.
Qué se lleva Amazon
En Kindle, Amazon paga el 70 % del precio sin IVA. Sobre 12,99 €:
12,99 € − IVA = 12,49 € → 70 % = 8,74 € − 0,35 € de entrega = **8,39 €** por ejemplar.
En papel paga el 60 %, y de ahí se descuenta la impresión, que se cobra por página. Sobre 24,99 € y 371 páginas físicas:
24,99 € − IVA = 24,03 € → 60 % = 14,42 € − 5,05 € de impresión = **9,37 €** por ejemplar.
La sorpresa: el papel, que cuesta casi el doble al lector, me deja solo un euro más que el Kindle. La impresión de 371 páginas no es barata.
Los revisores
22 beta readers leyeron el libro a medio hacer. 4 mandaron feedback.
No es un reproche: leer un manuscrito sin terminar es un favor enorme, y un 18 % de respuesta es más de lo que me habían anticipado. Pero si vas a autopublicar, cuenta con ello: multiplica por cinco los revisores que crees necesitar.
Los cuatro que respondieron cambiaron el texto final. Están en los agradecimientos.
Qué costó producirlo
Cuatro impresiones de prueba hasta dar con el definitivo. Tres fueron para ver crecer el libro: 276 páginas la primera, 324 la segunda, 365 la última, entre el contenido nuevo y las páginas blancas de cortesía. La cuarta, solo para probar otro tipo de papel. Cada una costó entre 4 y 5,20 € de impresión —se paga por páginas, y cada prueba tenía más que la anterior— más unos 5 € de envío. Casi 40 € en total.
La suscripción a Claude: dos meses del plan Pro y uno del Max, el más caro, para el sprint final. Unos 260 € en total.
La portada la hice yo, con ayuda de Claude Design, así que costó horas y no euros — la suscripción ya está contada arriba. El ISBN lo pone Amazon gratis.
El depósito legal (Z 1449-2026) es gratuito como trámite, pero cumplirlo no: hay que entregar una copia digital y cuatro ejemplares físicos. Entre la impresión y el envío —que Amazon cobra aunque tengas Prime—, otros 40 €.
Total: unos 340 € antes de vender un solo ejemplar.
Y cuidado con esa cifra, porque es peligrosa: son solo los costes directos. No están las horas —el coste de verdad—, ni la luz, ni el ordenador, ni la conexión. Un libro «barato» de producir solo lo es si tu tiempo vale cero.
La primera semana
58 ejemplares entre el 1 y el 7 de septiembre. Para un libro de especialidad, en español y sin editorial detrás, está muy bien.
El 64 % en tapa blanda. Confieso que me alegra: el papel es sin duda mi formato favorito. Aunque tiene su ironía — optimicé el ebook al byte y dos de cada tres lectores se llevan el papel.
Por países: 88 % España, 11 % Estados Unidos, 1 % México.
En regalías, unos 500 €. Con eso el libro cubrió sus costes directos en la primera semana. Las horas son otra historia.
Qué haría distinto
Una sola cosa: pedir feedback antes. Esperé a tener el manuscrito casi entero para dárselo a los revisores, y eso convirtió el favor en una maratón. Con menos texto y más pronto habría tenido más respuestas, y me habría ahorrado reescrituras.
El resto del proceso fue como tenía que ir. Y poder decir eso también es información: la cadena de herramientas, los linters y las cuatro pruebas impresas hicieron exactamente su trabajo.
El libro sigue aquí, si quieres verlo por dentro:
Y la parte práctica sigue siendo pública y gratuita: 55 laboratorios en 15 módulos, sin comprar nada.
Si tienes alguna pregunta sobre el proceso —la cadena de herramientas, KDP, lo que sea— respondo todos los comentarios.
Si este post te ha ayudado o aclarado algo, me harías muy feliz con un ❤️
Y si crees que le puede servir a alguien más… ¡compártelo! 🙌
Nos leemos.
Javi
